10/12/2007

Escribiendo al silencio....

Hoy tengo ganas de escribir, sin embargo mis manos no reaccionan a lo que siento, pienso y deseo expresar.

Es una compleja mezcla de sentimientos. Cual de todos mas macabro. Amor, pena, angustia, nostalgia, alegría, ansiedad, miedo…

No se que sucede conmigo en estos días. Talvez si lo se y no quiero aceptar, no quiero aceptar lo que viene, lo que fue y lo que es.

Alguien alguna vez me dijo “la vida es fácil, es uno quien la torna difícil”

Se que esa frase es muy cierta en muchos sentidos. ¿Pero hasta donde podemos hacer las cosas fáciles sin que se interpongan sentimientos y emociones?

Siento la necesidad de correr, irme lejos y jamás nunca volver. Sin embargo me visiono en aquel sueño irreal y veo que si fuese realidad volvería. Volvería y no se porque (inconcientemente creo que si lo se).

Que loco todo esto. Que loco que pasa. Que loco lo que escribo. Que loco como hablo, como miro y como siento.

Le quiero echar la culpa al día que esta nublado y quien me pone en estos estados.

10/01/2007

Mártir de la revisión técnica


Lunes 1 de octubre, me subí al auto, tome el manubrio, doy arranque al motor y emprendo rumbo a las 4 horas mas extrañas de este año (el año pasado fueron dos).

Ayer domingo se venció la revisión técnica del auto y si o si tenia que ir a renovarla hoy. En estos momentos me pego en la cabeza y exclamo ¡por que no fui antes!!!!

Toda esta aventura extraña comienza a esos de las 3 de la tarde, con un hermoso sol, el cual a la larga terminaría odiando.

Por suerte antes de salir de casa decidí llevar a una compañera, la guitarra. La cual fue la que me mantuvo vivo por 4 horas.

Después de escuchar un par de canciones rock en radio futuro, abrasé la guitarra y empecé a tocar, la afine un poco y comenzamos. Cantando lo que a mi me gustaba o bien tomaba el cancionero de 200 hojas y sacaba algo de ahí.

Estaba tan embalado que sentía que el tiempo se detenía. Y saben que? En realidad se detuvo… eran las 15:15 solo habían pasado 15 minutos. Y yo sentía que llevaba algo así de 40 minutos. Saco un cigarro y lo enciendo. Suerte los autos empiezan avanzar, me sentía lo máximo un alivio tan grande, doy contacto al motor nuevamente y si estaba avanzando. Mi gran primera decepción, solo avance 4 metros…Y eran las 15:20

Todo este ir y venir de encender y apagar el auto me llevo a las 4 de la tarde. Ya había avanzado la mitad. El sol lo odie, pero como dicen por ahí “ si no puedes con el, únetele” y raudamente saque mi bronceador para aprovechar el impulso.

16:45, veo a lo lejos una imagen que se movía, una imagen blanca con un gorro, asomo la cabeza para ver que hacia aquel personaje de blanco en su triciclo. Como cual mago saco un par de coca-colas de un nevera y se las entrego otro vehiculo. Me sentí en frente de un oasis en medio del desierto. Muy feliz le grite ¡hey amigo! Un par de señas con las manos y ya, estaba al lado mió. Reconoce mi cara de calor y muy sedienta y antes de decir alguna me dice: ¿Sprite o coca-cola? Sin dudarlo, de mi boca salio la palabra coca-cola, si esa misma que deshace un clavo, no me importaba saber eso, mi sed era mucho más grande que cualquier pensamiento.

Al cabo de unos minutos, la ingesta de este sabroso líquido provoco el efecto fisiológico, manejado directamente por mi riñón. Mi vejiga se infló como un globo con agua. Y si, necesitaba un baño urgente.

A un auto de distancia, se encontraba estacionado un gigantesco camión. Dije “esta es la mia, iré a la rueda del camión” emprendo a desabrochar y a colocarme en posición cuando de la nada aparece el dueño del camión, quien me reta me dices algunas cosas omitibles y me manda a donde ustedes ya saben. Mi incontinencia era 100 x 100, no daba más. Tome la guitarra y como cual hidalgo y valiente caballero me aguante.

Pasaron las horas y el auto ya estaba adentro, empezarían luego con la revisión.

Me hicieron pasar a una habitación con vidrios ahumados, en primera instancia no tome en cuenta lo de los vidrios, pero al cabo de unos minutos saque todo el rollo. Fueron creados para que nosotros viéramos el proceso de revisión, sin embargo, los mecánicos no nos podían ver. Simple, es para no señalar algún tipo de coima para pasar la revisión.

A todo esto, parecía un verdadero teletrack, todos esperando ser el ganador e irse feliz después de muchas horas perdidas.

7 de la tarde, termina todo. Se aprontan a ponerme el sello en la ventana para certificar la aprobación y el mecánico me dice: “una ampolleta trasera no enciende”. Me visione en un futuro no muy lejano, repitiendo las mismas 4 horas del día de hoy.

No se que cara de angustia coloque, que luego el dice “sal y frena con freno de mano para que no se den cuenta” Mi estado de felicidad era máximo, estaba en éxtasis.

Tome el volante, doy contacto al auto y me dirijo a otra historia mucho mejor que la que acabo de contar.